‘South LA No Está en Venta’: El Activista que Quiere Convertir el Dolor del Distrito 9 en Poder

Written by Reynaldo Mena — August 16, 2026
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“Mi padre me enseñó a ser una persona fuerte, a nunca aprovecharme de los demás; me mostró el enorme valor de mis antepasados y de las comunidades indígenas. Tenerlo a mi lado significó muchísimo para mí. La humanidad que me transmitió moldeó quién soy; era importante comprender a las personas y luchar por su dignidad.”

A simple vista, o incluso después de escucharlo hablar, la imagen de Estuardo Mazariegos es la que uno imaginaría: un militante, una persona que transpira activismo, las palabras justicia, igualdad y compasión afloran en cada respuesta. Es fácil imaginarlo, en términos cinematográficos, como un tipo duro de la vieja usanza; sin pistola, claro, pero con una pala y un azadón, quizás la hoz y el rastrillo, alguien que usa sus manos tanto como su voz. Y de hecho las usa: para el debate tiene la palabra, los argumentos construidos a lo largo de su vida, las enseñanzas de sus padres y su comunidad, y sus estudios universitarios en temas laborales.

Pero esa imagen desaparece al escucharse por el teléfono la voz de una niña que se le acerca. Su voz se suaviza, se escucha llena de ternura, de amor, se detiene unos momentos, su hija Camila está a su lado. Al terminar el breve intercambio, Estuardo se disculpa: “Lo siento, llegó de la escuela, su primer día de clases. Es muy importante para mí. Mis niñas me han cambiado la vida, me han enseñado muchas cosas, la experiencia del mundo. Mi trabajo con ellas es enseñarles a que usen su voz, por ejemplo, ahorita se acercó a enseñarme lo que hizo hoy. Con ellas, he reafirmado que el mundo es más duro para las mujeres, les toca luchar contra muchas ideas que existen en su contra. Yo digo que son mis manejadoras de campaña, andan conmigo para todos lados”.

Por esto y muchas cosas más, está completamente comprometido con la campaña para convertirse en el próximo concejal del D9 este noviembre.

“No es aceptable vivir en un distrito que tiene al 37% de la niñez en la pobreza”, dice tajante.

Mazariegos sabe algo acerca de esto.

Nació en una comunidad humilde llamada La Limonada, en Guatemala. Como miles de connacionales, en los años 80 se intensificó la migración hacia Estados Unidos debido a las vejaciones provocadas por la guerra civil. “Más que inmigrantes, fuimos refugiados. Somos una comunidad dolida, golpeada, con una gran consciencia social y de justicia”.

Estuardo era muy pequeño, apenas tres años, cuando cruzó México junto a sus padres para llegar a este país. Muchas veces, las heridas se cultivan cuando apenas se dan los primeros pasos por esta vida.

“Muchos dicen que uno no es de aquí ni de allá, yo lo veo diferente. Esta experiencia no me permitió pasar más tiempo con la gente de mi comunidad en Guatemala, pero encontré otro pueblo, otra gente, una nueva comunidad en la que crecí. Pero también fui formado con los valores que hicieron que dejáramos nuestro país: la necesidad de defender la libertad de expresión, nuestro futuro, pelear a favor de la justicia, combatir las injusticias… Lo que hago ahora es producto de mi historia, es honrar ese testimonio de nuestra comunidad”, dice reflexivo.

Esta fue la formación que recibió al ir creciendo. Su padre, siempre vigilante, le pedía ser un ejemplo para su hermano menor; si algún día le hacía daño, su padre inmediatamente le preguntaba: “¿Cómo te sientes? Tu trabajo es entenderlo y protegerlo”.

Al crecer, tuvo que aprender a defenderse, vivir en los barrios bravos no era ir a la playa. Tenía que aprender a responder, o “me comerían vivo”.

“Lo importante para mí siempre ha sido buscar el conocimiento, aprender, comprender, saber cómo moverme en esta sociedad. Tuve al mejor maestro, mi padre, César Mazariegos, se leía un libro por semana, no he conocido una persona más educada. Vengo de un barrio difícil, con muchas necesidades, una comunidad marginalizada por ser pobre y tener la piel oscura; vivimos en una sociedad que la criminaliza por eso. Mi padre me enseñó a ser una persona fuerte, a no abusar de los demás, me mostró todo el valor de mis ancestros, de las comunidades indígenas. Fue muy importante tenerlo a mi lado. La humanidad que transmitía me formó, era importante entender a las personas, luchar por su dignidad, sin dignidad no hay nada. A pesar de las diferencias, siempre hay que estar unidos”.

Estuardo Mazariegos lleva cerca de dos décadas como organizador comunitario en el sur de Los Ángeles, trabajando primero en Los Angeles Alliance for a New Economy (LAANE) y actualmente como codirector de Alliance of Californians for Community Empowerment (ACCE) en Los Ángeles. A través de su trabajo ha impulsado la Ordenanza contra el Acoso a Inquilinos y la Ordenanza de Protección al Residente, además de contribuir a la aprobación de la Medida ULA, entre otras muchas cosas.

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“Que tantos niños vivan en la pobreza debería ser motivo de vergüenza; tener una comunidad que ha sido golpeada tan duramente, sin espacios verdes ni programas de apoyo comunitario… Toda esa esperanza que llevamos dentro tiene que transformarse en fuerza, en poder, para conseguir los recursos que necesitamos.”

South Los Angeles

“Creo que luchar por la justicia es lo que he hecho. Tengo la habilidad de aprender y luchar, siempre con compasión. Para mí, esta elección es una continuación del trabajo que he venido haciendo, es una nueva etapa, juntar el poder de la comunidad. South Los Ángeles, South Central, es una comunidad marginalizada, primero poblada por una mayoría de afroamericanos, después por refugiados, latinos… Por eso es importante tener unión, luchar contra las injusticias que han estado viviendo: el alto costo de la vivienda, del gasto familiar… South Central tiene el mayor nivel de sobrepoblación de esta área. Eso no es posible… Tener tantos niños en la pobreza debería darnos vergüenza, tener una comunidad tan golpeada, sin espacios verdes, sin programas de atención comunitaria… Toda esa esperanza que tenemos hay que convertirla en fortaleza, en poder, para conseguir los recursos que necesitamos”, agrega.

Mazariegos respeta a su oponente José Ugarte, pero ve una clara distinción entre los dos.

“La diferencia entre él y yo es que yo he trabajado con la raíz del problema. José ha estado trabajando con ellos, ha estado al lado de los que han gobernado este distrito. Me pregunto, ¿qué hizo para evitar todos estos problemas que tenemos?”, enfatiza.

En las elecciones primarias, Ugarte se colocó en primer lugar, por encima de Mazariegos por alrededor de 15 puntos porcentuales. Pero de cara a las elecciones generales, este candidato le da una lectura diferente.

“Para mí, la mayoría de los votantes rechazó el establishment, quieren un cambio. No veo que José haya conseguido la mayoría del distrito. Yo estoy trabajando con toda esa gente que no votó por él, que es mayoría, para que se unan al cambio… Estamos en un punto en que no puede seguir gobernando en la misma línea política, necesitamos transformar South Los Angeles. Tengo muchas relaciones de mucho tiempo en el City Council, me conocen en los círculos políticos de Los Ángeles; lo más importante, tengo credibilidad, sé cómo manejar un proyecto político”, enfatiza.

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“Los jóvenes quieren un cambio; hay voluntarios en mi campaña a quienes conozco desde que eran niños. Les digo: ‘Vengan a ver cómo podemos cambiar las cosas’. Mi puerta está abierta para los jóvenes.”

Los jóvenes, la comunidad negra, el DSA y el futuro del D9

Un tercio de la población en D9 son jóvenes, uno de los mayores retos para quien busque transformar un segmento de la comunidad que carece de oportunidades y en donde las plagas de las pandillas y la criminalidad se encuentran por todos lados.

“Los jóvenes quieren un cambio, hay voluntarios que participan en mi campaña que conozco desde niños, les digo: ‘Ven para que veas cómo podemos cambiar las cosas’.’ Tengo mi puerta abierta a la juventud, igual que a la comunidad afroamericana. Siempre he trabajado con ellos, hemos trabajado para la gente. Hay un segmento de esta comunidad que no está contento con el liderazgo negro que ha gobernado la ciudad. Mi movimiento tiene que ver con la justicia, pero quiero enfatizar que la justicia racial es mi prioridad. Que exista un futuro”, subraya.

Mazariegos es respaldado por el movimiento DSA, que ha apoyado a importantes candidatos demócratas que se están posicionando a lo largo del país.

“Su apoyo es práctico, no piden nada. Ellos piensan y creen en mi visión de mundo, en la importancia de la justicia; son parte de una coalición que me apoya, que es bastante amplia. Sé que la elección va a estar peleada, pero quiero dejar en claro que lo más importante de mi campaña es que levantaremos ese cartel, bien alto y bien grande: ‘South LA It’s Not For Sale’.

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