Entre canciones y silencios: los últimos días de José Alfredo Jiménez

Written by Parriva — January 20, 2026

Una de las estrellas de la Época de Oro del cine mexicano que murieron en medio de su éxito fue José Alfredo Jiménez, quien atravesó un suplicio lleno de hemorragias antes de poder descansar para la eternidad.

José Alfredo Jiménez fue diagnosticado con cirrosis hepática debido a que desde muy joven dedicó todas sus noches a embriagarse y, de vez en cuando, también utilizar el alcohol como su inspiración para escribir canciones.

Pese a que algunos amigos del Rey de la música ranchera negaron que él consumiera tanto alcohol como se dice, otras personas como Chavela Vargas o Lucha Villa llegaron a recordar que ellas mismas lo acompañaban en las noches interminables en que Jiménez se refugiaba en los centros nocturnos a beber.
Fue a finales de la década de los 60 que a José Alfredo le informaron que sufría de cirrosis hepática, enfermedad que para entonces ya estaba cobrándole factura con constantes desmayos.

Según recordó su hijo José Alfredo Jr., su padre había podido sobrellevar su enfermedad por varios años antes de que su salud decayera completamente y que se convirtiera en algo normal verlo internado en algún hospital.Fue en febrero de 1973, poco después de su cumpleaños, que el intérprete de La enorme distancia fue a dar a la Clínica Londres, ubicada al sur de la Ciudad de México, para que le hicieran estudios, pues él decía sentirse mal.

Durante sus primeros días en el nosocomio, estuvo internado sólo para analizarlo, pero su salud cada vez iba empeorando más, por lo que los médicos decidieron retenerlo en la habitación 113, esperando lograr que se recuperara.

José Alfredo Jr. recordó en entrevista con Una historia que debe contarse que la habitación de la clínica se convirtió casi en el segundo hogar del intérprete y sus hijos, pues a partir de entonces sólo podían ver al compositor en la cama del hospital.

En las ocasiones en las que le permitían salir del nosocomio, Jiménez se desmayaba; una vez fue en el cine y otra en casa de su esposa, Alicia Juárez. Estos síncopes lo llevaron devuelta a ser internado.Durante sus últimos días, El Rey ya no podía moverse de su cama, lo que hizo muy incómodo para él el intentar evadir el dolor que lo envolvía casi todo el tiempo. Según José Alfredo Jr., su padre vivió una gran agonía en las últimas semanas de su existencia, pues no había que le pudiera evitar el suplicio de la cirrosis.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *